jueves, 9 de marzo de 2017

Marcos Blasco: Historias de timbradistas



Marcos Blasco, 2017
El nombre de Marcos Blasco seguramente es desconocido para la canaricultura del timbrado de hoy en día, uno de los criadores Marcos fue uno de los criadores mas apasionados en Venezuela, para mí uno de los “culpables” de mi afición a los canarios. 

Como ya he contado en otra ocasión (Recordando los inicios), Marcos era compañero de trabajo en una compañía de construcción y un buen día a expensas de mi padre terminé visitandolo en su casa donde me obsequió un macho y dos hembras, sin mal no recuerdo ya estaba finalizando la cría y mis intentos de cría a destiempo fueron un absoluto fracaso. 

A Marcos, que nació en el Ferrol (La Coruña) el 11 de noviembre de 1943, lo llevaron sus padres a Venezuela a los 14 años de edad. Sus padres, como miles de españoles de la época, buscaban mejores oportunidades para su familia. 

Marcos fue desde muy pequeño un aficionado a los pájaros siendo el objeto de su devoción inicial los pájaros silvestres (jilgueros, pardillos, verdecillos, etc..).


A los 15 años sosteniendo mi primer timbrado, obsequio de Marcos Blasco



Marcos nos relata en primera persona su historia en el mundo del timbrado:

-      A los 9 años, mi padre que era marino, me trajo un canario de Tenerife, al que un buen día se lo comió un gato – cuenta Marcos con añoranza.

-       A los 12 o 13 años, mientras paseaba por la calle vi un canario amarillo que probablemente se había escapado de una casa y pude atraparlo. Cuando lo oí cantar quedé asombrado de sus giros y su canto melodioso que nunca antes había oído y que rápidamente me cautivó. Cuando mi tío lo escuchó, rápidamente lo identificó como un «canario flauta».

         
Albino Fernández Terán
        Al llegar a Venezuela visité una pajarería llamada Animalia Canilandia, en la famosa Avenida Casanova, y adquirí un canario Malinois, cuyo canto me recordaba a aquel primer canario flauta pero que superaba con creces. A comienzos de los años 70 comienzan a llegar los primeros canarios timbrados a Venezuela de la mano de Emilio Sierra, pero que en mi opinión de menor calidad. Sin embargo, por solidaridad hispánica, compré una pareja que puse a criar. En esa época me afilié al Club de Canaricultores de Caracas (CCC) concurriendo a mi primer concurso, que por cierto fue enjuiciado por Albino Fernández Terán.
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Recuerdo que Albino, quien vino expresamente de España para enjuiciar, calificó con pésima puntuación a mis ejemplares y me recomendó no seguir gastando dinero en comida ya que servían para nada. Me repuse de mi frustración inicial y con el tiempo gané muchos concursos en Venezuela y logré la medalla de bronce en el mundial de 1985 en Holanda. 

Viví en primera persona los cambios iniciales en el código de canto y los
El controversial L. Tielens
enfrentamientos entre los partidarios del viejo y el nuevo código en la COM, cuyo secretario general Lodge J Tielens, era en mi opinión un detractor del canario timbrado español ya que solo consideraba verdaderas razas de canto a malinois y al Roller. A título anecdótico recuerdo que el Chau y el Piau eran notas negativas en el código del Malinois mientras que en el timbrado se consideraban positivas y parte de su repertorio nato.

Siempre críe con 5 o 6 parejas, y reservaba dos o tres maestros a quien eximía de criar, solía obtener entre 15 y 20 pichones limitando a las parejas a un máximo de dos puestas. Mis criterios de cruce fueron simples y empíricos, reservaba las hembras cuyos hermanos había salido buenos cantores y los cruzaba con machos de calidad. Así de simple. La mayoría de los aficionados pensamos que cuando tenemos buenas nidadas, son producto de nuestra maña o conocimiento a la hora de efectuar los cruces, yo pienso que obviamente por tener una buena selección genética hay margen para una mayor calidad, pero no hay que olvidar que el azar también tiene un papel preponderante.


Valle de Caracas, el Ávila al fondo, obra de Juan Carlos Gayoso

En mi poco o relativo éxito han influido personas como Álvaro Guillén y Albino Fernández Terán a quien les profesé especial cariño y respeto. En Venezuela conocí a todas las personas que en aquel momento se decían canaricultores, teniendo una relación de especial amistad con Manuel Ansara, Luis Adolfo Ferro, Antonio Vidal y Emilio Guilarte. Debo confesar que durante el transcurso de mi vida federativa hubo momentos más confusos que claros.

Los dos últimos años de mi vida como canaricultor los invertí en la peor de las labores, dejé a un lado los cuidados y la afición ancestral de “pajarero” para incursionar en el enjuiciamiento de canarios. Acompañe por dos años a mi maestro Albino Fernández Terán en los concursos nacionales en Venezuela. Opté por dejarlo cuando Lode J. Tielen secretario por muchísimos años de la COM y frecuente visitante de Venezuela (mayormente por sus intereses de negocios personales) manifestó que el primer juez de timbrados en Venezuela sólo podía ser venezolano, así que lo dejé.


Medallas en timbrados en mundiales COM, criadores latinoamericanos


Pasados ya muchos años, en el año 2006 llamé a Marcos y lo invité a casa para escuchar a mis ejemplares, estaba orgulloso ya que había obtenido muchos premios con unos canarios educados exclusivamente por medios electrónicos. 

Recuerdo vívidamente la escena en la terraza de mi casa:

-          Bueno Marcos, ¿y que te parecen? –
-          Muy bonitos los floreos si – contestó mirando al lote- Si, definitivamente, pero les faltan notas –

Esas palabras han quedado en mi memoria internamente etiquetándolo de clásico en sus gustos y cuidado que razón no le sobraba, pero en aquel tiempo me sobraba el orgullo y me faltaba la empatía.


No supe más de Marcos hasta hace unos tres años cuando me contactó para saludarme a través del blog. Se había mudado a España ya que cuatro de sus cinco hijos residen en Madrid y Barcelona. Había también recorrido el camino de vuelta a su tierra de origen, como muchísimos españoles, buscando la cercanía de su familia y huyendo de la destrucción del populismo socialista que transformó uno de los países de mayor riqueza y crecimiento en una sucursal del infierno. 

Marcos vive hoy en día en un pueblo de la comunidad valenciana y confiesa que a veces le pica el gusanillo por volver a la canaricultura pero que ha resistido eficazmente. Marcos Blasco quizás no sea de los timbradistas de mayor renombre, pero dejó su huella en otros criadores, fue exitoso en el mundo de la canaricultura de canto, obtuvo una medalla en un mundial y sobretodo disfrutó de sus timbrados, que al fin y al cabo es el objetivo del que muchos se olvidan.

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