sábado, 14 de marzo de 2020

Sobre la importancia de las canarias


No es dificil argumentar que las hembras son infravaloradas por la mayoría de los criadores de timbrados. Algunos criadores sostendrán que no es así, pero lo cierto del caso es que, por regla general, a las hembras se les da un valor menor que a los machos. Esta menor valía no es solo monetaria sino mental, es decir, seguimos criando y seleccionando en base a los atributos canoros del macho ya que sus cualidades pueden ser apreciadas por cualquier criador con un mínimo de sensibilidad musical. Esto es plenamente justificable cuando empezamos con un aviario y nos es imposible intuir que características encierran el genotipo de las hembras que empleamos en la cría. Por esta misma razón al comenzar a criar una nueva “línea” o tipo de canario de canto nuestra única referencia viene dada por la relación genética que la hembra mantenga con ejemplares destacados o de referencia. Es de cierta manera, un salto al vacío en el sentido que debemos confiar plenamente en el criador que nos la proporciona. Debo acotar, que, de producirse malos resultados, no son totalmente atribuibles al origen de la hembra, ya que cada cruce es una aventura y nuestro deber como criador es hacer que cada una de esas aventuras sea lo más predecible posible.

Independientemente de los resultados a partir de esa primera iteración, el trabajo “genetista” del criador comienza a partir de su primera temporada. Es a partir de ese momento cuando el aficionado debe comenzar a ser observador y analítico con el fin de inferir que características genéticas porta la hembra y cuando estas prevalecen en un determinado cruce. Obviamente el lector ya habrá deducido que es fundamental cruzar una hembra con varios machos para poder disponer de información precisa. La información que requerimos inferir (en algunos casos verificar) es el tipo de voz, metálica o hueca, intensidad, velocidad y dicción entre otras. Estos son atributos que podemos determinar en un macho con tan solo escucharlo.  Es posible que en un determinado cruce determine el resultado totalmente el macho, en otros solo algunos de los atributos y obviamente en un escenario en que la hembra domine el cruce, ninguno. Este último escenario es fácilmente detectable cuando el producto del cruce difiere totalmente del macho, aunque la genética es mucho mas compleja y puede haber entre otras, influencia de atributos genéticos de generaciones anteriores. Para tratar de ser pragmáticos debemos apostar por probabilidades, si todo fuera tan determinístico el sistema de cruces sería parte de un recetario que culmina con la educación y el entrenamiento.

No debemos tampoco asumir que las hembras producto de un determinado cruce poseen las mismas características. Para ejemplificarlo claramente, pensemos en un cantante que se casa con otra cantante, es muy probable que uno de los hijos herede esas facultades, pero también es probable que algunos no puedan cantar.

Para darle un sentido práctico, es muy importante apuntar toda la información relativa a los cruces y evitar gestionar la cría priorizando aspectos fenotípicos como el color, el tamaño o ser buena criadora. No se me malentienda, pero la prioridad son las características canoras que tiene o inferimos que tiene y luego las fenotípicas, de paso, no deberíamos tener ninguna hembra en el plantel que no sea buena criadora.

 En mi caso particular tengo 40 o 50 hembras siempre, aunque solo use 10 o 12. Obviamente puedo permitirme la logística de espacio y alimentación, de sobra se que el espacio es cada vez mas un variable restrictiva para muchos aficionados. Me gusta tener todas esas hembras porque no me gusta depender de nadie para hacer mis cruces, máxime, cuando estoy a miles de kilómetros de criadores con los cuales hacer algún tipo de intercambio. Las hembras no sobran. Solo cuando he tenido que ayudar a algunos criadores me he desecho de algunas de ellas. Como regla debemos disponer de al menos un 20% mas del número de hembras con las que pensamos criar, recordemos que hay muchos imponderables: accidentes, muerte por retención de huevo, falta del nivel de celo, posturas irregulares, etc…

La alimentación y la gestión de las hembras durante la muda y los meses de voladera es también una asignatura pendiente para muchos criadores, que naturalmente, se suelen enfocar en los machos noveles.

En mi caso particular es muy difícil conseguir alimentos apropiados como una buena mezcla de semillas o una buena pasta de cría. Al cambiar recientemente algunos de estos factores los resultados en términos de tamaño de la postura, calidad calcárea de los huevos, tamaño, etc… han sido diametralmente opuestos.

No debemos descuidar tampoco a las hembras durante esa época ya que hacerlo puede dar al traste con la próxima temporada de cría.

No se puede hacer crecer una planta tirando del tallo hacia arriba, hay que abonarla, regarla y darle tiempo.

3 comentarios:

  1. Excelente articulo, como todos los de tu Blog, la cuna de los principiantes... Gracias de verdad por tus aportes y todo lo que me has ayudado para poder ser parte de este hobby.

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  2. Belleza de articulo gracias por todo señor Ernesto Ramos✌🤙🐣

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  3. Muy interesante me encanta este tema.

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