miércoles, 4 de junio de 2014

Punto de Vista: Veterinarios y Avicultura Menor

Endoscopia a joven canario
¿Os habéis preguntado alguna vez porque hay tan pocos veterinarios especializados en avicultura menor? Yo, muchas veces. Hace unos años, cuando hacia mis pinitos como canaricultor, me topé con mi primer caso de retención de huevo, patología que en cuestión de horas, desafortunadamente, desembocó en un prolapso de cloaca de un joven canaria. Admito sin pudor alguno que en aquel entonces no sabía cómo proceder. Mi esposa, una ferviente defensora de los animales en general me señaló la necesidad de llevar a la canaria a un veterinario para que fuera tratada, a lo que al final accedí a regañadientes. 

Prolapso de Cloaca
Debo reconocer que, posteriormente, tuve que admitir mi error ya que el veterinario en cuestión ejecutó con rigurosidad el protocolo adecuado al reintroducir la cloaca con la ayuda de un hisopo bañado en una solución salina, suturar gentilmente el área para evitar la recurrencia y acompañar el procedimiento con un antibiótico  de amplio espectro.

Este primer encuentro con un veterinario competente en avicultura menor fue un caso aislado en mi experiencia como criador ya que los veterinarios con conocimientos profundos en avicultura menor son contados. Y lo más probable es que la causa raíz la constituyamos nosotros mismos, los criadores, al crear una suerte de círculo vicioso al que me referiré de inmediato.

La principal causa de esta escasez de competencia radica en la ausencia de suficientes casos para desarrollarla a través de la práctica, ya que, sólo un puñado de criadores acude con regularidad a los servicios de un veterinario.  Esta falta de casos viene dada, en mi opinión, por dos causas: en primer lugar por una falta de confianza hacia la competencia del veterinario en el área de avicultura menor y en segundo lugar, un rechazo a pagar por los honorarios del especialista.



Sobre esta segunda razón considero oportuno hacer una reflexión, y es acerca de la valoración comparativa que hace el criador en torno al precio de una consulta en relación al valor económico que éste le da a su ave. Es muy posible que al tratarse de individuos aislados, las cuentas no salgan salvo contadas excepciones producto del palmarés de ejemplar o de algún sentimentalismo hacia el ave en cuestión. Esta última situación es caracterizada claramente por la reactividad: el ave se enferma, el criador trata de encontrar el tratamiento adecuado. He aquí donde está la oportunidad de adoptar un enfoque proactivo, conveniente sobre todo para todos aquellos criadores que dispongan de un nutrido grupo de ejemplares. Esta proactividad consiste en realizar una consulta bimensual (como ejemplo de periodicidad) al aviario donde regularmente se tomen analíticas y se efectúen recomendaciones de tratamiento para aquellas aves que aparezcan con algún cuadro patológico. Actuando de esta manera, el resultado es gratificante por partida doble: lograremos evitar muchas muertes de ejemplares y seguramente nos saldrán las cuentas, sin olvidar que estaremos estimulando a la comunidad veterinaria a enfocarse en estas competencias.

   
Para los criadores profesionales (y ya sabéis que no me refiero a los que comercialmente viven de sus aves) es necesario y fundamental conservar al máximo la salud de sus ejemplares y reaccionar anticipadamente ante cualquier signo de enfermedad que pueda amenazar la integridad de uno o más ejemplares de su aviario.

Lamentablemente, muchos criadores nos creemos veterinarios en potencia y asumimos en muchas ocasiones diagnósticos erróneos que suelen concluir con la muerte de uno o varios ejemplares. Ciertamente la ayuda de un microscopio acompañado de los ojos de un veterinario experto pueden hacer una diferencia.
Un veterinario nos puede dar información precisa sobre las condiciones que presentan nuestras aves de manera que se establezca el protocolo adecuado de tratamiento a la condición diagnosticada. Para ello puede realizar entre otros:

  • Exámenes coprológicos
  • Exámenes anatomopatológicos
  • Exámenes microbiológicos
  • Exámenes toxicológicos
  • Asesoramiento sanitario, nutricional y reproductivo del criadero

  
Por supuesto que la condición ideal ocurre cuando un veterinario es a la vez aficionado a la avicultura menor ya que combina sus dos pasiones y utiliza sus conocimientos para establecer tratamientos específicos para recuperar la salud de nuestras aves. Hoy en día, debo destacar, hay un reducido grupo de veterinarios con foco en la avicultura menor facilitando sistemas de consulta virtual, dando charlas a  lo largo de la geografía española, escribiendo artículos especializados e inclusive libros sobre enfermedades en avicultura menor como es el caso de Roberto Fernández Álvarez, autor de un par de libros de referencia que he leído con avidez tanto por la escasez de literatura especializada como por la riqueza de su contenido. En el caso latinoamericano destaco los escritos especializados y la labor de comunicación de Rosana Mattielo, veterinaria y catedrática de la facultad de veterinaria de la Universidad de Buenos Aires.

Como última reflexión sugiero que apoyemos el trabajo de estos baluartes de la veterinaria especializada en la avicultura menor de manera que podamos seguir creciendo en el conocimiento detallado sobre las diferentes patologías que afectan a nuestros canarios y por ende elevando el nivel d salud de nuestras aves.

La Dra Rosana Mattielo dictando charla en club de Argentina



Charlas del Dr, Roberto Fernández Álvarez sobre:

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