jueves, 8 de junio de 2017

Los canarios de Midway

Midway

Midway
En el noroeste del archipiélago de Hawái a unos 1600 kilómetros de Honolulu la principal ciudad hawaiana se encuentra el atolón de Midway conformado por tres pequeñas islas de formación esencialmente arenosa: la isla Sand, la isla Eastern y la isla Spit con extensiones de 1200, 334 y 6 acres respectivamente (unos 6.5 kilómetros cuadrados). El atolón, que se encuentra equidistante entre Asia y Estados Unidos (de ahí su nombre; Midway) es célebre por haber sido el escenario de una cruenta batalla en junio de 1942, entre las fuerzas del Imperio del Japón y las de los Estados Unidos de América. Esta batalla conocida como la batalla de Midway se constituyó en un claro triunfo para los Estados Unidos al lograr derribar 250 aviones y hundir 4 portaaviones japoneses.  

Para los japoneses la toma de estos diminutos islotes tenía especial relevancia al ser un hito para el dominio del Teatro de Operaciones del Pacífico.

Atolón de Midway
Hasta 1993, Midway perteneció a la fuerza aérea estadounidense, en la actualidad posee una población flotante de alrededor de 50 personas, la mayor parte de ellas perteneciente al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (US Fish and Wildlife Service, USFWS). Midway posee, además, una pista de aterrizaje en perfecto estado que puede ser utilizada en caso de emergencia por parte de aviones en rutas transoceánicas.

Mucho antes de que se librara la batalla e inclusive de que estallara la primera guerra mundial, en el año de 1903 arribó a la isla de Sand la compañía de Cable del Pacífico Commercial Pacific Cable Company) con el objetivo de establecer las operaciones de telegrafía. Su gerente de operaciones de la época describió la árida y arenosa isla como poco favorable para la habitabilidad humana, iniciando un proceso de introducción de cientos de especies de flora y fauna. Además, se trajo tierra de Honolulu y Guam con la finalidad de crear cultivos de vegetales frescos y mejorar el aspecto de aridez de la isla. Esta tierra recién traída, vino acompañada de algunos nuevos huéspedes en Midway: hormigas, cucarachas, lombrices, termitas, ciempiés y muchos otros insectos que de otra manera jamás hubieran poblado aquellas remotas y desérticas islas.

Los canarios de Midway

Canario de Midway
Daniel Morrison, que fue el superintendente o responsable operacional de la isla en aquellos años (desde 1906 hasta 1921) adquirió un par de canarios de la tripulación del S.S. Siberia en el puerto de Honolulu llevándolos a Midway, colocándolos a criar en enero de 1910. Aquella pareja produjo 11 pichones en tres puestas a los que se mantuvo en jaulas hasta julio ya que había un grupo de gatos problemáticos habitando en los escasos matorrales de la isla. Estos gatos eran muy desconfiados y extremadamente difíciles de matar. Una vez que se eliminaron todos los gatos de la isla y que Morrison adquiriera un par de canarios adicionales liberó a los 15 ejemplares. Al principio, los pichones, todos de plumaje amarillo pálido, regresaban al anochecer para alojarse en sus jaulas, pero transcurrido un tiempo se acostumbraron a su recién otorgada libertad. 

Aquellos canarios comenzaron a anidar en diciembre, una de las parejas anidó en una esbelta casuarina cercana a los edificios naciendo tres pichones de sano aspecto pero que perecieron a los pocos días en una noche de fuerte vientos y baja temperatura. 




Poco después los canarios habían dispuesto varios nidos que albergaron a un buen grupo de pichones que frecuentemente visitaban las zonas de alimentación dispuestas en varias zonas de la minúscula isla. Se sucedieron varias nidadas que al final lograron contabilizarse en unos 60 ejemplares. Algunos de estos ejemplares fueron liberados en otras islas cercanas pudiendo sobrevivir por apenas un par de semanas. Para 1922 la población de canarios de Midway había superado los mil ejemplares, la población permaneció estable hasta 1945 cuando sufrió una merma considerable reduciéndose a sólo 30 ejemplares al introducirse involuntariamente ratas en la isla, plaga que no solo afectó a los canarios sino al resto de las aves y del frágil ecosistema de la isla. Sin embargo, algunos ejemplares lograron sobrevivir gracias a la presencia de casuarinas (Casuarina equisetifoliaun árbol del pacífico, también introducido a la isla y de aspecto semejante al pino canario). Las casuarinas, usadas como rompe-vientos en la isla y ya con cierta altura desarrollada, permitieron a los canarios anidar en áreas fuera de alcance de las ratas y de esta manera sobrevivir.


Canarios de Midway




Casuarina(Casuarina equisetifolia)
En el año 1978 se logra eliminar a la totalidad de las ratas ocasionando que la población de canarios se contabilizara en 572 en 1999 y de hasta 2500 ejemplares en el año 2001. En el 2011, año en que ocurrió un tsunami en el atolón que mató cientos de miles de aves marinas (más de 110.000) se contabilizaron 675 ejemplares conservándose estable el número de ejemplares hasta los momentos. La población de canarios de Midway, con más de 100 años de supervivencia y obtenido a partir de unos pocos ejemplares criados en cautividad es el único caso exitoso de reintroducción del canario (Serinus canaria) en otros ecosistemas. 


La introducción en Bermuda tuvo un éxito parcial de varios años que terminó infelizmente al eliminarse los bosques de cedros en la isla. El éxito de la supervivencia en libertad de los canarios de Midway fue cristalizado por varios factores críticos: la eliminación de los depredadores, el suministro de alimentos en varias áreas de las islas, la introducción de otras especies como la casuarina, el clima estable durante todo el año de la isla y el empeño de los habitantes de la isla en apoyarlos y conservarlo como uno de los representantes emblemático de las aves de la isla.

Otra observación importante es que a pesar de haber transcurrido más de 100 años, los canarios de Midway conservan aún en su mayoría su color amarillo pálido. 

Canario de Midway



Miles de Albatros colonizan el atolón de Midway


Midway es también un refugio de tortugas marinas


Canarios de Midway







domingo, 7 de mayo de 2017

Audios, Educación y Confusiones

Una de las consecuencias del uso de medios digitales para la educación de los canarios timbrados es la distribución indiscriminada de audios, motivado principalmente por la naturalidad con que esto se hace con cualquier tipo de material digital y porque la mayor parte de los distribuyen no son los creadores del material que distribuyen por lo que no hay sentimiento de culpa alguna, todo lo contrario, para ellos todo está plenamente justificado, en algunos casos con la excusa de ayudar a los demás. Lejos estoy de querer adentrarme en este escabroso tema para evitar herir susceptibilidades innecesariamente, y por ello hasta aquí lo dejo como introducción. 

Este fácil acceso a muchos audios o giros por parte de una gran base de los aficionados por un lado ha ocasionado que muchos aficionados, en especial los que comiencen los usen sin realmente entender a cabalidad que están usando como modelo de educación para sus canarios.

Estoy de acuerdo en proporcionar una base para el comienzo, para incentivar el crecimiento de la afición y un nivel mínimo de competitividad, y con este propósito en este mismo blog se facilita la descarga de dos audios, pero esto es muy diferente a la distribución indiscriminada y masiva de todo material que se obtenga de cualquier fuente. Esta base debe ser trabajada con la orientación que cada aficionado le quiera dar.

Irónicamente, un buen audio, en combinación con una buena genética (i.e. canarios seleccionados por capacidad para el aprendizaje), puede lograr que algún aficionado se haga de algunos premios sin siquiera conocer el código de canto (que no consiste únicamente, de paso en identificar todos los giros).

Por un lado, encontraremos aficionados satisfechos con los resultados obtenidos y por otro lado otros frustrados por las puntuaciones alcanzadas por sus ejemplares, algunos aun rascándose la cabeza para explicarse el motivo.



Un buen audio es el punto de partida y en ese sentido debe estar correctamente adaptado a la capacidad de aprendizaje de sus ejemplares, para hacerlo más patente, un audio que puede funcionar a las mil maravillas en un aviario puede hacerlo mediocremente en otros o peor aún causar estragos. Una de las maneras de garantizar la adaptabilidad es la selección de los ejemplares por su capacidad de aprendizaje tratando en la medida de lo posible, claro está, de no cambiar radicalmente la estructura del audio y minimizar la variabilidad de los giros que lo componen. La impaciencia y la desesperación por obtener premios ocasiona los cambios radicales en el audio, aún si entender sus consecuencias, y la introducción de ejemplares a diestra y siniestra que logren el pelotazo al año siguiente. Me reservo la opinión sobre esta manera de proceder, la inmediatez y el facilismo predominan sobre las virtudes principales de los canaricultores; la paciencia y el trabajo. Los premios deben ser una consecuencia del trabajo y no el producto de un atajo al producto final, y que, obtenido de esta forma, es de naturaleza efímera y volátil.

Desafortunadamente, la comercialización de ejemplares está asociada al resultado en los concursos y ya sabéis el resto de la historia. Todos tenemos que vender o regalar ejemplares al final de cada temporada por un tema de capacidad de manejo, pero una cosa muy distinta es esa, en contraposición a la necesidad imperiosa de lograr una planilla decente o un premio para lograr un mejor precio de venta.


Difícil es competir en alguna disciplina sin comprender a cabalidad el reglamento que la regula, es como jugar al fútbol solo dándole patadas al balón con el objetivo de meterlo en la meta contraria, sí, ese es el principio básico, pero para poder jugar correctamente debes saber que es un “fuera de juego”, un penalti o una mano.
Igual sucede con todo y la canaricultura de canto no es la excepción, si no se conoce el código de canto se cometen errores, algunos en términos de composición otros en términos de estructura e interpretación.

Uno de los errores más comunes, sobre todo para aquellos que comienzan es la confusión entre giros y cito los más comunes:

1.-Confundir floreos lentos con floreos, siendo los primeros de naturaleza discontinua y los primeros semi-continua. Es el ritmo de emisión el que los diferencia. Los audios suelen estar más orientados a Floreos lentos que a Floreos, y el aficionado tiende erróneamente a pensar que una buena calificación en Floreos Lentos genera una equivalente en Floreos.

2.- Floreos Lentos con Cascabel: el sonido del cascabel debe apreciarse claramente, el del Floreo suele ser el esfuerzo de tratar de imitar una nota que es un poco “antipática” para algunos aficionados ya que suele degenerarse fácilmente con el celo y está muy correlacionada con el timbre metálico siendo la excepción aquellos ejemplares que poseen cascabel y no timbre metálico. Por otro lado, la posición de pico y su movimiento en la emisión del Cascabel son una ayuda visual infalible.

3.-  Hay ejecuciones deficientes, buenas y muy buenas: el hecho que un ejemplar ejecute un giro no significa que tiene una puntuación de forma automática, hay que evaluar COMO lo ejecuta, hay cloqueos francamente malos, otros buenos y otros muy buenos, es por ello que hay una escala para calificar cada giro, esto pareciera ser ignorado por algunos aficionados. La dicción es muy importante para la evaluación del giro, al igual cuando una persona habla no es lo mismo que pronuncie una palabra de la forma debida o que la acorte incorrectamente, ciertamente entenderemos lo que dijo, aunque no lo dijera correctamente, pero no por ello podemos darle la misma valoración.

4.- El audio es la plantilla, una plantilla deficiente limitará los resultados:  Si el audio contiene defectos, es muy posible que los ejemplares que aprendan de él también lo tengan. De igual manera si el audio solo contiene ciertos giros, es muy probable que los giros de nuestros ejemplares se circunscriban a ellos, si éste es su única fuente de aprendizaje.

Otras virtudes necesarias y deseadas, dependen más de las capacidades genéticas de los ejemplares que de su disposición en el audio objetivo, todos aquellos criadores que tienen ya educando con audio saben de sobra que cada ejemplar interpreta y ejecuta a su manera el material de aprendizaje y uno de los aspectos que más se valoran es la calidad de los enlaces. Un enlace mal acoplado entre dos giros disimiles pueden generar una falta a la hora de la ejecución. La capacidad de improvisación es también una característica notoria de los buenos ejemplares, i.e. comenzar la ejecución del repertorio de una manera distinta en cada ocasión como suelen hacer algunos ejemplares.


Desafortunadamente para los detractores de los sistemas de educación los ejemplares educados NO SON IGUALES, todo lo contrario, existen muchas diferencias entre cada ejemplar como bien sabemos los que usamos esta metodología. Ahora bien, no desaprovechemos la oportunidad de imprimir nuestro toque personal y distintivo a nuestro audio objetivo, porque, ¿Qué mérito tiene usar el trabajo de otro? Ninguno.

miércoles, 12 de abril de 2017

El futuro de una afición

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 - ¿Crías canarios? - ¡Qué raro eres tío! - ¿Pero qué haces? ¿Los coleccionas? –

Debo reconocer que, ante estas preguntas, salvo contadas excepciones, mi paciencia se agota en forma exponencial. Todo esto, claro está, después de haber tratado de contestarlas, en el pasado, de la manera más didáctica posible a fin de incorporar algún aficionado más a las filas de la ornitología deportiva y en particular a las del canario timbrado. Después de la cara estupefacta de nuestro interlocutor, que señala un desconocimiento absoluto de la afición de la ornitología, se sucede la típica pregunta de cuantos tienes y si están todos juntos o algo parecido. Y en última instancia, te miran, como si de un loco se tratara, y posiblemente se despidan con una palmadita al hombro y unas palabras suspiradas a título de murmullo:

 - Que bien tío, no tenía ni idea que existiera esa afición – a la vez que se alejan en búsqueda de otra conversación más afín a sus temas de charla cotidianos. Posiblemente, a partir de ahí te conviertas en un bicho raro y en cualquier conversación donde intervenga nuestro sorprendido interlocutor inicial suele saltar el: - ¿A que no sabes cuál es la afición de éste? Cría canarios y hace que canten raro, a que mola. ¡No puede ser! – salta el otro - ¿y cómo es eso? - y ahí vamos como el monopolio cuando caes en la famosa casilla VAYA DIRECTO A LA CARCEL. ¿Se entiende un poco el agobio? Y es que si no es otro que dice que su abuelito criaba unos canarios fabulosos o que tiene un colega en el metro que es campeón o tiene unas palomas con la cola rara, y con esos vas un poco más salvado, para ellos no eres un psicópata, sino que perteneces a un club de locos. Y de nuevo me siento como Bill Murray cuando suena el despertador en “el día de la marmota” (una película que nadie debería perderse).

Lo cierto del caso es que la afición por la canaricultura deportiva se merma paulatinamente por diferentes factores, y comento algunos:

Disponibilidad de espacio (-): soy de los pocos que cuando va en un coche viendo edificios me fijo particularmente en los balcones y voy tratando de establecer su potencialidad como posibles aviarios. ¿irracional? Puede ser, no sé si es afición o ya hay rasgos de fanatismo. Hace unos años la afición por la cría de aves era mucho más común y no solía ser extraña a la mayoría de las personas, la migración de la población rural a las grandes ciudades junto con la reducción, en algunos casos minimalista, de la superficie de los pisos y/o apartamentos se constituyen en un reto para los criadores de aves y en particular la de los canarios de canto. No se trata solamente de encontrar un espacio milagrosamente, sino que además cuente con el consentimiento de tu cónyuge, además que hay que contar con que ningún miembro de la comunidad cercana a tu piso ponga una queja por la contaminación sonora que tus aves o tu sistema de educación (si aplica) produzcan. Que decir de la utópica necesidad de disponer de tres espacios: cría, adultos y educación (o no educación). La disponibilidad de espacio es, sin duda, una condición crítica, necesaria pero no suficiente.



Falta de divulgación (+): Aun cuando en términos generales, la divulgación ha sido uno de los aspectos que ha evolucionado positivamente, por la gran potencialidad que encierra.  La divulgación de la afición se ha constituido en un auténtico salvavidas, no solo de la canaricultura deportiva sino de muchísimas otras aficiones o hobbies. Las publicaciones en blogs o en diferentes instancias de redes sociales como Facebook, YouTube, WhatsApp, Instagram y muchas otras, les permiten a otros aficionados desde cualquier lado del mundo compartir experiencias en forma de multimedia en forma casi instantánea, es así como los aficionados conocen los resultados de cualquier concurso, fotografías o videos de los eventos o leer algún artículo de algún experto sobre algún tema de interés. En el pasado, tener acceso, en la profundidad y amplitud de recursos, de la forma en que se dispone actualmente era imposible, apenas algunos artículos en revistas únicamente disponibles “en papel” (analógicas, sería el término “despectivo” actual) y algún que otro libro eran los medios disponibles para que el aficionado profundizara sobre su afición en particular. El foco de la divulgación mediante las redes sociales se enfoca en una audiencia cautiva o a grupos de aficionados que al menos muestran interés en el tema, pero no en la audiencia potencial, y esta es la forma de hacer crecer la afición. En este sentido, la divulgación mediante reportajes televisivos y notas de prensa suelen despertar el interés de personas con interés potencial pero carentes de la iniciativa o de los medios para empezar con la afición. Otro medio de alto potencial, pero en menosprecio por sociedades y aficionados es la exhibición de ejemplares en los concursos. Desafortunadamente la exhibición es una práctica en desuso, los aficionados siempre andan con prisas y a duras penas llevan sus ejemplares a concursar y los retiran apenas terminan de ser enjuiciados, este pragmatismo permite sostener la participación de la afición existente pero flaco favor le hace a la futura. Quien no recuerda en el pasado a los aficionados con las manos enlazadas hacia atrás, observando y escuchando a los ejemplares premiados y haciendo preguntas sobre sus virtudes canoras, quizás no la exhibición en los concursos carezca de aplicabilidad en concursos de baja participación, pero sí en aquellos de renombre y alta afluencia de criadores.



Claridad Conceptual: Uno de los principales propulsores de cualquier afición es la claridad de objetivos que se persigue y que a fin de cuentas despierta el sentido de competitividad entre los aficionados. El desconocimiento del código aun por parte de aficionados noveles y otros no tan noveles conduce a desaciertos en la conducción de los aviarios que ultimadamente inciden en el fracaso en los concursos. Los pocos aficionados que se incorporan a la afición, lo suelen hacer de la mano de amigos y colegas cuyas tendencias y conocimientos condicionan al novel en una determinada dirección, situación que solo cambiará si se produce una evolución en su comprensión de la canaricultura de canto y le concede espacio, a su vez, a sus gustos personales. En los aspectos positivos, la realización de talleres (workshops) y conferencias divulgativas contribuyen a la aclaración de conceptos básicos de la afición. En rasgos generales, la claridad conceptual en la canaricultura de canto continúa siendo una asignatura pendiente.




Divide y Perderás:  desde mucho antes de su reconocimiento como raza, el canario timbrado español (y todos los nombres que les queramos colocar para decir que esto es otra cosa) ha sido objeto de encarnizadas polémicas y sistemáticas descalificaciones por aficionados pertenecientes a las diferentes tendencias.  Nunca hubo pleno acuerdos y siempre algún avezado de turno politizó la afición para fines narcisistas o de protagonismo personal. Esta permanente y agotadora fuente de desacuerdos en torno al timbrado español ha alejado a muchos aficionados que prefieren evitar la polémica permanente y la intolerancia de sus protagonistas en favor de la tendencia de su preferencia.


Se puede hablar de otros aspectos que influyen positivamente como bastión de un nutrido sector de la afición como lo es la difusión y el acceso a los sistemas digitales de educación, sin embargo, en términos generales la amplitud de opciones, la falta de claridad y la falta de una visión común en los métodos y en el objetivo final (a pesar de la negación de algunos) son factores de bloqueo importante para el crecimiento de la afición.

Quizás la situación actual sea el producto de la constante exacerbación por la evolución y no la búsqueda del perfeccionamiento de lo ya claramente definido, todo esto claro está, ocultando un individualismo poco favorable al colectivo de la afición.