miércoles, 22 de octubre de 2014

Se Busca Maestro

Recibí la llamada el pasado sábado, compartía en esos momentos una comida con unos amigos españoles, de esas que comienzan al mediodía y se extienden para terminar en el preámbulo de una cena. Al teléfono, un criador venezolano-lusitano que conozco hace varios años, aunque no tengo mucha relación de amistad con él, cada temporada me pide uno o dos machos, me pregunta por los pájaros  que me ha reservado hace un par de meses.


-¿Esos canarios que me has reservado tienen muchos floreos? -Me pregunta vehemente.

-             - No lo sé, no creo que te deslumbren los floreos de estos ejemplares en particular - le decía, mientras trataba de acordarme que es lo que hacían cada uno de los canarios. En primer lugar, siempre trato de ser humilde y en segundo muy sincero, no engaño a nadie y no me gusta que me engañen.

-       Pues entonces no los quiero – contesta rápidamente. La verdad es que me sentó mal su respuesta, no por la venta, la cual me da absolutamente igual sino porque después de tantos años como criador este señor no entiende cómo funcionan los canarios de canto. Debe ser la experiencia, pensé para mis adentros a la vez que recordaba a un buen jefe que predicaba constantemente que no es lo mismo 20 años enriquecidos de surtida experiencia que repetir 20 años el primer año de experiencia.

Esta conversación me puso a pensar en que hay muchos criadores de canarios que no se han enterado de mucho y con el paso de los años repiten siempre los mismos errores. Comienzo a recordar de los pájaros que le había guardado a este señor: lentos, muy buena dicción pero lo mejor es la genética que llevan encima. Está buscando un maestro y no quiere o desprecia la genética, uhmmm…. aquí hay un cortocircuito.

Si bien es cierto que es absolutamente válido usar un pájaro como maestro también lo es que si tenemos una buena genética en nuestro aviario y usando adecuadamente la educación digital podemos obtener muy buenos ejemplares. Recuerdo un macho en el año 2005 que obtuve de un gran criador valenciano, Francisco Aroca, le había insistido en llevármelo en Octubre aprovechando un viaje a España y me lo lleve sin que hubiera cerrado el canto. Como resultado de mí premura, el macho se quedó corto, centrado apenas en  cinco o seis giros que repetía incansablemente. Para mí, lo importante no era que decía sino como lo decía con una dicción impecable y muy buena voz. Usé el ejemplar para criar obteniendo varios noveles del 2006 (año en que comencé a educar con un audio), que ganaron concursos. No desestimo con estos argumentos de forma alguna el uso de maestros sino que enfatizo que no siempre es posible conseguir maestros con el nivel suficiente, nivel caracterizado no solo en la riqueza de repertorio sino también en la ausencia de defectos o giros indeseados.
   Y es que los pichones aprenden todo pero lo que más rápido aprenden son las cosas malas, así lo señalaba el ya desaparecido maestro don Alvaro Guillen García ilustrándolo con aquel ejemplo de que los niños al ir al colegio lo primero que aprendían, por supuesto, eran los tacos que soltaban inocentemente sin pudor alguno y ajenos a sus significado en medio de alguna comida familiar.

En mi opinión no existe el pájaro perfecto, ni he tenido ninguno, si he tenido pájaros muy buenos algunos verdaderos genios pero siempre con algún detalle que no me gustaría que propagasen a los noveles. Y en esta lista hablo del 34 del 2007, del 9 del 2010 y del 24 y 25 del 2011 entre otros.

Prefiero usar un audio digital que representa mi idea y objetivos de un pájaro objetivo que arriesgarme a que se me vaya al garete el año. Para resumir, solo quise usar esta pequeña anécdota para daros mis reflexiones en torno a este tema, como siempre algunos haréis caso y otros no, y esto es lo interesante de esta afición y bueno de todo en la vida…………..


miércoles, 1 de octubre de 2014

Aprender de los errores

Se aproxima la época de concursos, algunos criadores ya han enjaulado, otros están por hacerlo. Lo cierto del caso es que muchos ya saben o tienen una idea muy aproximada de la calidad de los pájaros obtenidos, bien sea en voladera o bien en las jaulas de concurso, morada obligatoria por las próximas semanas de los ejemplares destacados de nuestro aviario. Hay decepción en algunos, alegría en otros y esperanza en la mayoría, es también época de enjaule, temida por muchos y manejada con mucha cautela aún en el más experimentado de los criadores.

 Es tiempo obligado de reflexión, de análisis de nuestros resultados contrastados con nuestros objetivos. Si únicamente estáis cruzando pájaros a lo loco, de diferente procedencia, a ver si pegáis un pelotazo, disculpadme pero no sois criadores serios de timbrados, eso no es canaricultura. Hay que fijar un pájaro objetivo, determinar una hoja de ruta y trabajar incansablemente en esa dirección. No se trata de un pelotazo o de una casualidad sino del trabajo de muchos años y de pulir un diamante cimentado en una buena genética. Es la diferencia entre los criadores que presentan   consistentemente ejemplares destacados año tras año y los que los tienen un buen año y luego desaparecen en la oscuridad de anonimato. 

Veamos algunas de las causas de los desaciertos:

A cualquier timbrado se le puede educar: en varias ocasiones he sido muy vehemente: la clave es selección, selección y selección.  Lógicamente, el criterio de selección está en función de nuestro canario timbrado objetivo. Si usamos la educación como medio de aprendizaje uno de nuestros criterios más importantes de selección será la capacidad de aprender del ejemplar. El hecho de que el canario sea timbrado no significa que va a aprender aun siguiendo el método de aprendizaje por medios electrónicos, de la misma manera que un caballo percherón por más que sea entrenado puede competir como un caballo de carreras o uno de salto de obstáculos. La genética de nuestros ejemplares debe estar en correspondencia con el tipo de pájaro que buscamos como objetivo.

Cambios en el material de entrenamiento:   una vez definido el material de aprendizaje, en la medida de lo posible no debe ser cambiado, ya que esto solo confunde al ejemplar.

Educación mixta con material digital y con maestros de calidad insuficiente: si usamos un material mixto debemos ser extremadamente cuidadosos con los canarios maestros, no deben tener defectos, si los tienes ya sabéis que será lo primero que aprenderán los noveles y ya sabéis que si ponéis los dos medios de aprendizaje siempre irán primero a aprender del canario que del medio digital, les es, obviamente mucho más intuitivo y fácil.

No usar barrera acústica efectiva: cualquier fuente auditiva que puede sumarse al material auditivo objetiva es susceptible de ser incorporada al repertorio de los noveles. Tened cuidado con machos adultos que presenten defectos o giros no deseados, hembras adultas que canten,  pájaros balconeros u otros sonidos no intencionales.

Material auditivo defectuoso: no deben incluirse giros o notas que componen el audio que no estén limpios o posean distorsiones ya que solo propiciaran faltas o giros defectuosos. Si no está limpio y claro no lo incluyáis.

Actuar rápidamente ante los ejemplares que presenten defectos: es importante dedicar tiempo a escuchar los progresos de los noveles en la voladera y actuar con determinación y sin sentimentalismos al detectar un ejemplar que ejecuta su repaso con faltas, estridencias o giros no deseados

martes, 23 de septiembre de 2014

Un inciso de ética previa al concurso

En Octubre del 2012 escribí un artículo en el blog llamado “De las Normas de “Etiqueta” y Comportamiento en los Concursos de Canto”, este artículo que tuvo una muy buena acogida entre los lectores, hace referencias a un conjunto de normas, que, idealmente, deberían ser observadas con rigurosidad durante los concursos, de forma tal, que éstos se celebren pincelados de una justa capa de transparencia.

 Como en toda afición, siempre existe un pequeño grupo de aficionados dispuesto a cualquier cosa con tal de obtener un premio. Afortunadamente son una minoría, los hemos visto dándoles patadas a las maletas de otros participantes disimuladamente o haciendo alguna trampa en el sorteo para que sus aves sean enjuiciadas por  aquel juez que pudiera puntuarlos mejor.  Entre esa lista de normas se encuentra la relacionada con la interacción entre jueces y participantes durante el concurso: “Debe evitarse cualquier tipo de interacción entre los concursantes y el juez durante el enjuiciamiento. En el mejor de los casos el juez no debería saber quiénes están presentes durante el enjuiciamiento.”

Hoy quiero referirme al grado de interacción que debe existir entre jueces y participantes antes de celebración de los concursos. Si, antes de los concursos. Ciertamente, los jueces son, en muchas ocasiones también compañeros de afición, de club y en muchas ocasiones amigos.  Y ese también es uno de los aspectos que más debemos cuidar como aficionados, no sólo en respeto a los demás compañeros de afición y los jueces sino también a nosotros mismos. 

Es necesario que tengamos cierto pudor en esta época previa al inicio de los concursos cuando ya nuestros ejemplares dejaron atrás sus primeros pinitos canoros y ya nos inflan el pecho con el preludio de un repertorio rico en complejidad y adornado con una suerte de dicción y lentitud. Otros, llenos de dudas, escuchan a sus aves y dudan, dudan porque unos días parecen buenos y al día siguiente no los aguantan, dudan porque son noveles, dudan porque no son todavía capaces de reconocer a un buen timbrado con absoluta seguridad, y estas dudas son perfectamente normales. Lo ideal, si dudáis, es pedirle a un compañero que tenga experiencia y criterio que os escuche los pájaros y os de su opinión. 

Pero lo que si no debéis hacer es enviar audios o videos a jueces para que os den su opinión, no solamente porque no sería justo con el resto de los compañeros sino porque indirectamente estaríais sometiendo al juez a un dilema moral, aun cuando esto no sea intencional y suponiendo además los atributos morales y éticos del mismo. 

 De igual manera resulta no solo polémico sino poco transparente pedirle a un juez que os lleve los pájaros a un determinado concurso, malo para el juez malo para vosotros. 

Por supuesto, estas reflexiones tendrán impacto en aquellos aficionados de comprobado valor moral pero serán esquivadas por aquellos dispuestos a todo por un premio.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Algunas observaciones sobre el proceso del repaso a la cristalización del canto


Uno de los aspectos fundamentales de la canaricultura de canto es la apropiada gestión del canario novel  desde la voladera hasta los concursos, a pesar de que ya he escrito un par de artículos sobre como hacerlo apropiadamente creo conveniente hacer algunas observaciones que facilitarán la comprensión del proceso. Es en esta etapa cuando se nos puede ir al garete el trabajo de todo un año, muchas veces por tomar decisiones equivocadas fomentadas principalmente por dos factores: la ansiedad por conocer el repertorio del ave y la angustia por asegurarse que el ave está lista para concursar. Es entonces cuando la creatividad aflora y le hacemos cambios violentos a la alimentación del ave que de por sí ya está sometida a un gran stress al ver su espacio de actividad reducido súbitamente a unos pocos centímetros. Este proceso de adaptación aunque inducido por el canaricultor, no puede violentarse y ha de seguir su normal evolución independientemente de la fecha de los concursos. Es decir, cuando sacamos al canario de la voladera, éste ha de estar en el momento apropiado (que no es el mismo para cada ave) y tardará entre 20 y 40 días en cristalizar el canto-
El objetivo final es lograr una adaptación efectiva a la jaula de concurso caracterizada por la mínima pérdida de “silabas” aprendidas en la voladera así como una ave totalmente adaptada a su nuevo entorno presta a demostrar sus mejores virtudes al ser colocada sobre la cabina de enjuiciamiento. Para que un canario esté en condiciones de participar en un concurso debe haber cristalizado su canto (en el argot popular, “cerrado su canto”). La cristalización del canto se caracteriza por dos condiciones: el canario ya tiene las “impresiones neurales” de su repertorio y la definición de los enlaces entre notas.  
Las etapas que caracterizan todo este proceso son: Enjaule, Consolidación, Cristalización, Apogeo y Declive.  Veamos en mayor detalle cada una de ellas:

Enjaule: Consiste en trasladar el ave desde la voladera hasta una jaula de pequeñas dimensiones para iniciar el proceso de desarrollo de territorialidad que como es sabido es uno de los factores claves para que el ave cante.   Además una jaula de concurso o de pequeñas dimensiones permite gestionar el ave individualmente de manera efectiva. Se recomienda, de ser posible, un enjaule paulatino a fin de minimizar el stress. En particular, si hay un número reducido de aves, la mejor manera es colocar las divisiones de rejilla a la voladera y colocar a un canario en cada espacio por al menos cuatro o cinco días. En mi caso particular suelo criar entre 80 y 100 pichones con lo cual no siempre me es posible hacerlo. Sin embargo suelo alojar en estas voladeras a aquellos ejemplares que son más susceptibles al enjaulamiento por temas fenotípicos (por razones que clasificaré de empíricas, los de pluma clara) y aquellos que exhiben conductas nerviosas en la voladera.  De hacerse el traslado directo a jaulas de concurso o a valencianas colocaremos los pichones viéndose entre ellos por un periodo de entre 5 y 7 días. De observar a algún ejemplar con conductas agresivas o sexuales hacia el compañero de la jaula contigua procederemos a dejar esta jaula sin que pueda ver a sus compañeros.  Como indique, no todos maduran simultáneamente por lo que se hace necesaria la gestión individual. Durante estos primeros días se reforzará la alimentación diaria con pastón en un lengüetero además de colocar unas gotas de complejo vitamínico en el agua. SI estamos educando debemos seguir exponiendo al ave al material educativo durante las etapas de enjaule y consolidación a fin de reforzar el aprendizaje del ave. Después que ha cristalizado el canto, no es necesario exponer al ave a ningún tipo de material auditivo. En este periodo suelo basarme en alpiste y nabina como elementos base junto al pastón y dosis semanales de fruta o vegetales. De vez en cuando añado un poco de mijo blanco para variarles la mezcla que es 80% alpiste y 20% nabina o colza. Debemos abstenernos por completo de usar semillas que los exciten como el cañamón y la semilla negra ya que corremos el peligro de producir aceleración y recorte en el canto. Es esta etapa es además innecesario y contra-productivo ”darles mesa” a los pájaros o guardarlos en las maletas.

Consolidación: Es la segunda etapa más crítica, el canario ya ha superado su adaptación a una jaula de menores dimensiones y se esmera en sus repasos, escuchándose cada vez con más claridad. Como ya se señaló, debe haber exposición al material educativo además de mover al ave para que cante bajo diferentes condiciones. Esta etapa tiene una duración entre 20 a 35 días. Se puede inferir que si enjaulamos a un canario en el momento adecuado, éste cristalizará su canto en aproximadamente cuatro semanas. También merece la pena comentar que este proceso no es lineal sino que sigue a una curva casi exponencial después de las dos primeras semanas, con lo cual quiero indicar que el pájaro avanza muy rápido después de este periodo. Me permito dar un trio de recomendaciones:

1.- No darle mesa a los canarios durante las dos primeras semanas ya que esto acelera la cristalización del canto creando un riesgo de que se pierda parte del repertorio presente en el repaso.
2.- Agrupar las aves por tipo de canto de forma tal que se apoyen entre ellos en este proceso tan crítico.
3.- Ser inflexible en el descarte de aquellos ejemplares que presenten giros indeseables ya que fácilmente pueden afectar al resto.


Cristalización, apogeo y declive: Una vez que el canario cierra su canto, tiene todos sus giros “impresos” neuralmente, el canario estará por unas semanas con toda la extensión de su repertorio, tengamos muy en cuenta a aquellos ejemplares que tienen un repertorio extenso, capacidad de improvisación, dicción y velocidad de emisión. El canario está listo para concursar y durante unas semanas mantendrá su repertorio al máximo (fase de apogeo), esta fase concluirá cuando el nivel de testosterona se incremente produciendo un canto recortado o centrado en algunos giros en particular, en particular los más simples.  Una vez llegada esta fase ya carece de sentido presentar al canario en concursos ya que el ave deja de rendir.  La influencia del celo es variable para cada ejemplar y se puede dar el caso que un ejemplar no presente mayores variaciones en su canto mientras que otros prácticamente se ceban con un grupo muy reducido de notas. Cuando el canario inicie la muda al finalizar el periodo de reproducción, el nivel de testosterona bajará en conjunción con el proceso de neurogénesis facilitándose entonces la adquisición de nuevas silabas por parte del ejemplar (plasticidad del canto).